Hernando de Pizarro

El Capitán Hernando Pizarro se reunió con su medio hermano Francisco en Trujillo, España en 1529. A partir de ese encuentro, se unió a la expedición que iría en pos del Cuzco. Su grado de Capitán y su experiencia en guerras europeas lo hacían muy valioso. El contingente partió de San Lúcar de Barrameda a fines de enero de 1530 y llegó a San Mateo en febrero de 1531. Allí se organizaron y Hernando Pizarro fue nombrado Lugarteniente del Capitán General. Desembarcaron en la bahía de Tumbes a fines de marzo o comienzos de abril y se dirigieron por tierra hacia Tumbes, a donde llegaron en 1531. La expedición se dirigió después a Cajamarca. En esa localidad, Hernando fue enviado -junto a Hernando de Soto- ante el inca Atahualpa. Su entrevista con el Inka fue más fructífera que la de los otros que lo habían intentado, porque Atahualpa accedió a dirigirle la palabra, reconociendo su cercanía al poder y su arrogancia.

Una vez preso el Inca, y cuando se estaba acopiando el oro y la plata del rescate, Francisco Pizarro envió a su hermano mayor, Hernando, a España para informar de la conquista y entregar al emperador el quinto real correspondiente a la corona.

El viaje se hizo vía Panamá y Nombre de Dios, deteniéndose en Santa María del Puerto. Aprovechó su estancia allí para escribir la carta conocida por las pimeras frases de su encabezamiento: « A LOS MAGNÍFICOS SEÑORES, LOS SEÑORES OIDORES DE LA AUDIENCIA REAL DE SU MAJESTAD, QUE RESIDEN EN LA CIUDAD DE SANTO DOMINGO », “fecha en esta villa de Santa María del Puerto a veintitres días de noviembre de mil quinientos treinta y tres años.” (Pizarro, 1968:130).

La importancia de la carta de Hernando Pizarro para la historiografía peruana y americana la resalta Raúl Porras: “... primer relato que llega al Atlántico con la noticia de la captura de Atahualpa y de las costumbres de los Incas observadas por el propio Hernando en su viaje hasta el templo de Pachacámac ...” (1986:24). Dice Porras también que este documento forma parte de las “otras crónicas menores a las que por su inmediación a los sucesos cabe considerar en el mismo plano de verosimilitud y de autenticidad que aquellos...” (1986:24).

He preparado un suscinto cronograma de textos tempranos sobre los descubrimientos al sur de Panamá. En la década de 1520 tenemos dos documentos: la Carta de Pedrarias al Rey de abril de 1525, y la Relación de Samano Jerez escrita en 1526. De allí pasamos a 1533, año en el que se redactan dos documentos importantes: la Verdadera relación de la conquista del Perú de Francisco de Jerez y la “Carta de Santa María del Puerto” o “A los Magníficos Señores” de Hernando Pizarro.

El contenido de la carta es, por cierto, de gran importancia documental. Antes de comentar sus pasajes más importantes, quiero detenerme en el léxico que usa su autor. Para 1533 Hernando Pizarro tiene cuatro años en campaña, desde que lo recluta su hermano en Trujillo de Extremadura en 1529. En este tiempo, su léxico ha incorporado 171 términos indígenas, en los que predominan los topónimos. De ellos, 28 son centroamericanismos o nahuatlismos, algo menos del 30% del total de sus indigenismos, a pesar de no haber vivido en esa zona geográfica. Es posible que haya adquirido esas palabras del resto de la compañía de su hermano Francisco y de él mismo, quienes sí vivieron en Centroamérica largas temporadas. Los topónimos conforman casi la mitad de sus centroamericanismos: Bachama, Beragua, Bogotá, Cali, Cuba, Encelma, Guatimala, Jamaica, México, Natá, Nicaragua, Panamá, Perú y Yaguana. “Caribes” el el único término que describe un grupo étnico; y “caciques”, la palabra que designa a los jefes.

La grata impresión que las riquezas causaron en el monarca motivaría la entrega del hábito de Santiago a Hernando.

En Valladolid será acusado de envenenar a Diego de Alvarado por lo que fue apresado y recluido en el Castillo de la Mota hasta el año 1560. Una vez recuperada su libertad regresó a su Trujillo natal donde falleció en 1578.

Jorge Huamán se ha encargado de verter el texto de Hernando Pizarro al medio electrónico; Joseph Devereaux colaboró con la consolidación de la versión en internet; Marco Ferrell se hizo cargo de la normalización e identificación lingüísticas. Lydia Fossa fue la coordinadora del equipo y la revisora final.

En su segunda edición, este Glosario ha recibido el cuidadoso trabajo de María Claudia Delgado y Diana Coronado. Asimismo, han colaborado David King, Luis Maguiña, Marco Ferrell, Sebastián Pimentel, bajo la coordinación de Jorge Solís, de la Oficina de Asesoría Técnica del Rectorado de la Pontificia Universidad Católica del Perú bajo la coordinación de Lydia Fossa Ph D. Este Glosario forma parte ahora, del Repositorio Institucional de la PUCP, gracias a un convenio firmado en setiembre del 2014 entre Lydia Fossa, PhD, responsable del proyecto y el doctor Marcial Rubio, Rector de la Universidad Católica del Perú. Este proyecto ha visto la luz gracias a la invitación del doctor Marco Curatola, Director del Programa de Estudios Andinos de la misma Universidad.

Bibliografía

Pizarro, Hernando “Carta de Hernando Pizarro a la Audiencia de Santo Domingo. “A los magníficos señores los señores oidores de la Audiencia Real de Su Magestad que residen en la ciudad de Sancto Domingo” en Biblioteca Peruana. Primera Serie, Tomo I, Editores Técnicos Asociados, Lima, 1968, 117-132

Porras Barrenechea, Raúl Los cronistas del Perú (1528 - 1650), Ed. Banco de Crédito, Lima, (1962) 1986