Agustín de Zárate

Agustín de Zárate
Historia del descubrimiento y conquista de las provinçias del Peru

A MODO DE PRESENTACION (1)

Bien podríamos describir el libro de Agustín de Zárate Historia del descubrimiento y conquista de las provinçias del Peru y de los successos que en ella han avido como un éxito de librería. Ha sido publicado, con algunas variaciones en el título y en el contenido, desde 1555 hasta el 2000. He podido identificar ¡52 ediciones en 445 años! En ese tiempo ha sido traducido a seis lenguas europeas… ¡todo un bestseller! (2)

Agustín de Zárate o Çarate estuvo en el Perú de 1544 a 1548 ejerciendo las funciones de Contador General de Cuentas por el Rey de España, Carlos V (1516-1556). Durante su estancia en Lima mostró, además, mucho interés en reunir información sobre los sucesos que ocurrieron desde la llegada de Pizarro en 1532 hasta que el Pacificador don Pedro de la Gasca regresó a España (1550). Uno de sus informantes principales fue Rodrigo Lozano, según consta en el texto. Porras opina que Zárate incluye información que le proporcionara Nicolás de Ribera el Viejo. También incluyó material de su sobrino Polo Ondegardo, quien le envió una relación extensa del levantamiento pizarrista (3) y de Albenino sobre el mismo tema. Zárate también tuvo acceso a la crónica de Gómara y a los papeles de Gasca y probablemente a información directa de otros españoles. La edición del material sí parece haber sido suya, aunque algunos estudiosos opinan que Ondegardo lo ayudó en esta tarea y quizás hasta le proporcionara información sobre la temprana minería de plata de Potosí.

El texto de Zárate presenta un uso pulido del idioma y amplios recursos de selección léxica. Es obvio que se trata de un escritor con ‘oficio’ y con base académica. Su estilo es fluído, ofreciéndonos un texto ágil e informado. Varios estudiosos han identificado allí las huellas de historiadores clásicos como Tucídides, Plutarco, Horacio, Séneca y Protino, entre otros. Estos aspectos deben haber gravitado para convertir su crónica en uno de los libros más publicados sobre la historia del Perú.

El interés primordial de Zárate era contar los hechos de la rebelión de Gonzalo Pizarro. Aunque recogió la información en América, narró hechos de españoles para españoles peninsulares y, por extensión, para otros europeos. Aún así, Zárate nos refirió algo de los hechos americanos antes de la llegada de los españoles ‘para que mejor se entienda’ la historia. Gracias a este cuidado por contextualizar los datos, tenemos interesantes descripciones geográficas de esta parte de América, de sus pueblos, costumbres y gobernantes:

“Beven un brevaje en lugar de vino que hazen echando mayz con agua en unas tinajas que guardan debaxo de tierra y alli hierve y ademas del mayz crudo le echan en cada tinaja cierta cantidad de mayz maxcado para la qual ay hombres y mugeres que se alquilan y sirven como levadura. Tienese por mejor y mas rezio lo que se haze con agua embalsada que con la que corre. Este brevaje se llama comunmente Chica [sic por chicha] en lenguaje de las islas porque en lengua del Peru se llama Açua es blanco o tinto como la color del mayz lo echan y emborracha mas facilmente que vino de Castilla…” (Cap VIII, 7v).

El autor sintió una acuciosa necesidad de establecer el origen de vocablos de las lenguas nativas centroamericanas que los europeos estaban difundiendo (y confundiendo) en territorios del sur:

“En todas las provinçias del Peru avia señores principales que llamavan en su lengua curacas que es lo mismo que en las islas solian llamar caciques porque los españoles fueron a conquistar el Perú, como en todas las palabras y cosas mas generales y mas comunes ivan amostrados de los nonbres en que las llamavan de las islas de Santo Domingo y Sant Juan y Cuba y Tierra Firme, donde avian vivido y ellos no sabian los nonbres en la lengua nonbravanlas con los vocablos que de las tales cosas trayan aprendidas y esto se ha conservado de tal manera que los mismos indios del Peru quando hablan con los christianos nonbran estas cosas generales por los vocablos que han oydo dellos como al cacique que ellos llaman curaca nunca le nonbran sino cacique y aquel su pan de que esta dicho [hecho] le llama maiz con nonbrarse en su lengua çara y al brebaje llaman chicha y en su lengua açua y assi de muchas otras cosas” (Cap.X, fol 9).

Cabe mencionar, también, que varias veces Zárate nos ha confundido al indicarnos que los indígenas utilizaban una palabra determinada para identificar un objeto, y esa palabra resultó después ser castellana, como alcatraz y henea, por ejemplo.

El manuscrito de la obra de Zárate está en el archivo de Simancas (España). He tenido la oportunidad de leer y estudiar uno de los ejemplares impresos que tiene la Biblioteca W.L. Clements de la Universidad de Michigan (EEUU). De ese ejemplar he sacado las citas anteriores. Se trata de un bellísimo tomo de la primera edición española del libro, la de Sevilla de 1577, a cargo del impresor Alonso Escrivano. Esta edición ha sido considerada por el bibliófilo y catalogador español Antonio Palau y Dulcet como “la segunda edición (en castellano; la primera es de 1555) mucho más estimada y buscada”. Es posible que haya sido tan buscada por su formato en folio y la distribución del texto: a dos columnas, en un tipo de letra bastardilla, muy legible, usado en España hasta principios del siglo XVII. Tiene una fina encuadernación de cuero marroquí verde con letras doradas en el lomo y el escudo de España repujado en la tapa. Este libro consta de 125 folios numerados en el recto: los cuatro primeros tienen el título, las licencias de impresión, la tasa, los privilegios y la dedicatoria. Los siguientes 117 folios constituyen la historia en sí; los cuatro folios restantes incluyen una rara ‘fe de erratas’, indicadora del cuidado del autor por lograr una correcta edición. La Historia de Zárate se publicó por primera vez en Amberes, en 1555.

El interés que despertó este libro en Europa es impresionante, tal como lo indica el cuadro siguiente. Ese interés se trasladó a América, específicamente a Lima, recién en 1870, fecha de su primera publicación en nuestro país, y en América.

Este gráfico nos muestra el número de ediciones por siglo y las ciudades donde se imprimió el libro de Zárate:

Años
Ediciones
Ciudades
1555-1598
12 ediciones
Amberes, Venecia, Sevilla, Londres, Amsterdam
1623
1 edición
Amsterdam
1700-1774
18 ediciones
Amsterdam, París, Madrid, Barcelona
1812-1870
10 ediciones
Edinburgo, París, Londres, Viena, Madrid, Lima
1901-1968
9 ediciones
Santiago, Madrid, Viena, Londres, Lima, California, México, Buenos Aires, Baltimore
1995
1 edición
Lima
2000
1 edición electrónica
Madrid

Llama la atención el hecho que en el siglo XVII sólo se haya publicado una vez y en Amsterdam.

En España y sus dominios se deja de imprimir desde 1577 (año de la edición del ejemplar que estudié) hasta 1731. ¡Son 134 años de silencio en España! Es posible que el libro haya sido afectado por la censura político-eclesiástica, la misma que prohibiera,entre 1624 y 1634, la publicación de novelas y comedias en Madrid. Es importante considerar, también, que en 1632 se publica el Index, Indice de libros prohibidos y expurgados por el Tribunal de la Santa Inquisición. ¿Hería susceptibilidades el libro de Zárate? ¿No se quería recordar el levantamiento Pizarrista? ¿Se evitaba estimular la emigración de más peninsulares a Nueva Castilla? ¿Caería Zárate o su familia en desgracia? Es posible que algunos de estos factores hayan pesado para que se silencie su obra.

Esta omisión se subsana en el siglo XVIII, cuando los franceses traducen la obra y publican cuatro ediciones en 1716 y otras tres en 1742. Solamente hubo cuatro ediciones anuales en otra oportunidad, en 1563, cuando se publicaron tres ediciones en italiano y una en holandés.

La edición de 1995, de la Pontificia Universidad Católica del Perú en Lima, ha estado a cargo de Franklin Pease y Teodoro Hampe Martínez. Es una edición íntegra, además de pulcra y correcta. Es de mucha utilidad para los estudiosos, especialmente por el texto dedicado al análisis de la obra misma de Pease y del estudio biográfico del autor realizado por Hampe.

La edición del 2000 ha estado a cargo de Ediciones Tavera de Madrid, España, quienes han iniciado la presentación electrónica de la escritura cronística en su colección “Los textos clásicos sobre el área andina”.

Destaco aquí el número de ediciones que ha tenido en cada lengua a la que fue traducida la Historia de Zárate:

Lengua
Castellano
Italiano
Holandés
Alemán
Inglés
Francés
Ediciones
17
3
6
3
6
16

Lamentablemente no tengo cifras para establecer con certeza los tirajes de estas impresiones. Se calcula que en los siglos XVI y XVII cada edición fluctuaba entre 1,000 y 2,000 ejemplares. Proyectando estas cifras hasta 1995, tendríamos un probable tiraje que estaría entre los 50, y los 100,000 ejemplares. ¡Respetable cifra para un cronista del siglo XVI! En el siglo XXI ya las cosas cambian con la intervención de los medios electrónicos y la internet. Ya no se habla más de tirajes, sino de personas que quieran acceder a las publicaciones y leerlas en pantalla, pagando o no, según sea la política de la editorial.

El texto de Zárate ha pasado, casi sin transición, del papel de trapos a la pantalla de la computadora. Y podemos acceder, hoy, a cualquiera de ellos.

Este glosario bilingüe de 171 entradas ha sido posible gracias a la amplia colaboración del señor Jorge Huamán, alumno de Historia de la UNMSM, quien se ocupó de la identificación de los términos indígenas en el texto. Asimismo, debo agradecer al Profesor Roland Hamilton de la San José State University en California, por haberme facilitado una copia de su tesis doctoral en la que estudia los “americanismos en la obra del Padre Bernabé Cobo”. Este documento nos ha sido muy útil para identificar términos tainos abundantes en la Historia de Zárate. Como se observará, muchos de los topónimos pertenecientes a la región norte del subcontinente americano han quedado como “inciertos”, ya que es difícil identificar la lengua a la que pertenecen por la glosa poco clara y por la falta de precisión geográfica y étnica de sus usuarios. Llama la atención el número de arabismos en el texto, que no hemos incorporado al glosario. He contado, también, con la invalorable ayuda del lingüista Marco Ferrell para la reconstrucción fonética de los términos y su consiguiente identificación lingüística.

A Joseph Devereaux y a Miguel Rodríguez-Mondoñedo, mi más caluroso agradecimiento por su constante apoyo técnico. A Jorge Huamán mi reconocimiento por su acucioso y efectivo interés bibliográfico.

El presente Glosario es el resultado del cuidadoso trabajo de María Claudia Delgado, Diana Coronado y Marco Ferrell y la coordinación de Lydia Fossa, PhD. Asimismo, han colaborado la Unidad de Automatización del Sistema de Bibliotecas y la Oficina de Asesoría Técnica del Rectorado de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Este Glosario forma parte ahora, del Repositorio Institucional de la PUCP, gracias a un convenio firmado entre Lydia Fossa, PhD, responsable del proyecto y el doctor Marcial Rubio, Rector de la Universidad Católica del Perú. Este proyecto ha visto la luz gracias a la invitación del doctor Marco Curatola, Director del Programa de Estudios Andinos de la misma Universidad. Comentarios y sugerencias a: lfossa@pucp.edu.pe.

Bibliografía
(1) El 10 de enero de 1992 le entregué a “La Revista” del diario El Peruano el artículo que titulé “Un ‘bestseller’ del siglo XVI”. Lo he vuelto a leer y le he hecho algunas necesarias actualizaciones y aclaraciones. En lo principal, sigue siendo interesante y pertinente.

(2) Recién en enero del 2006 he podido consultar el artìculo “El cronista Agustín de Zárate” que publicó Alejandro Lostaunau Ulloa en el Boletín del Instituto Riva-Agüero, No. 9, Lima, en 1974 y que cita F. Pease en su estudio textual en la edición de 1995. Lostaunau estudia, así como yo, un ejemplar de la edición de 1577, y da interesantes detalles sobre las múltiples ediciones y sobre las recopilaciones bibliográficas que mencionan la obra de Zárate a lo largo de los siglos. En ese artículo Lostaunau menciona a otro antecesor, José Toribio Medina, quien también publicara un estudio sobre las ediciones de la obra de Zárate en 1810. Finaliza Lostaunau con un dato interesante: “Los dos únicos repositorios limeños que poseen la rara edición del siglo XVI son el Instituto Riva-Agüero y la Biblioteca Nacional (del Perú).”

(3) Mercedes de las Casas Grieve ha identificado a Polo Ondegardo como el autor de la Relación de las cosas del Perú desde 1543 hasta la muerte de Gonzalo Pizarro, y ha indicado que Zárate recibió de su sobrino Polo ese manuscrito.